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  • Walter Gaydou

Tierra, Agua, Aire y Fuego



Muchas doctrinas antiguas tenían estos cuatro elementos para explicar el comportamiento de la naturaleza. Otras tantas doctrinas posteriores los usaron también para explicar biología, psicología, astrología y muchas simbologías respecto del comportamiento humano.


En La Biblia, el relato de la creación del Génesis, menciona que Dios creo las aguas, los cielos (aire) y la tierra, separándolos unos de otros. No menciona haber creado el fuego, solo lo hace de forma indirecta cuando crea la luz, el sol, que hoy sabemos del poder de su fuego. En ningún caso nombra a Dios como creador del fuego terrenal, siendo que ya existían doctrinas que lo mencionaban como parte de los cuatro elementos. Sabemos que el relato de la creación es una alegoría no científica que solo pretende poner a Dios como autor y señor de todo lo creado.


El agua puede moverse, puede devastar la tierra desde arriba en forma de lluvia o desde abajo en forma de rio o mar.


La tierra generalmente esta inmóvil, pero puede moverse generando terremotos y catástrofes.


El aire pasa delicadamente como una brisa o con una fuerza estremecedora y devastadora.


La tierra y el agua juntos dan vida a la vegetación, pero sin el sol no crecería nada. La tierra sirve de apoyo al fuego y junto con el agua hacen posible el crecimiento de los árboles para poder hacer el fuego. El aire es fundamental para que el fuego se encienda y combustione. Con agua y tierra se apaga el fuego, con aire se aviva. La interrelación de los cuatro elementos es infinita.


El fuego tiene un origen fortuito, seguramente un rayo que cayó en un árbol rodeado de hierba seca desato el primer fuego sobre la faz de la tierra. Antes del hombre solo había animales, pero estos no podían ni pueden manejar el fuego, no tienen autoconciencia, que es la aptitud solamente humana que nos permite pensar en los propios procesos de pensamiento, nos permite examinar, distanciarnos, evaluar y aprender de las cosas, de otros y de nosotros.


El fuego es el único elemento que podemos dominar y hasta lo podemos hacer y deshacer.


El manejo del fuego fue un importante elemento en el desarrollo de la vida del hombre primitivo. Hay descubrimientos que sitúan el uso humano (homo erectus) del fuego hace 1.600.000 años en Koobi-Fora, Kenia, África; donde se encontró leña calcinada de distintas especies y sin raíz. Hay también otros indicios del uso del fuego en forma deliberada en Israel que datan de 790.000 años A.C..


Seguramente el uso del fuego para cocinar los alimentos también se descubrió por casualidad luego de que un incendio en algún bosque quemara a ciertos animales que fueron luego comidos con facilidad por los hombres primitivos. Antes de eso la alimentación se basaba en carne cruda, lo que conlleva a enfermedades y mala digestión. En una vida básica y de supervivencia como la de los primitivos habitantes, creo que uno de los mayores placeres seria comer algo cocido y caliente hecho al calor convocante de un buen fogón.


Al fuego hay que vigilarlo, mirarlo, contenerlo y estar atento a su reacción.


El fuego te atrapa y entretiene.

Danza irrepetibles coreografías.

El fuego hace posible nuestro asado argentino

y la felicidad de quien lo degusta.


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